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Pintura y nada más por el aniversario de Fórum


La galería Fórum cierra su año de actividades y festeja sus 43 de vida con una exposición dedicada exclusivamente a la pintura en su término más tradicional, reuniendo las obras de tres artistas que comparten una misma generación y que han tenido una larga trayectoria de estudios locales e internacionales, coincidiendo las tres por su larga estadía en Florencia.

Cada una de ellas ha optado por un camino pictórico que las distingue en el medio y si bien cada propuesta es independiente de la otra, de una extraña manera la buena pintura, los planos, el tratamiento espacial y la permanente indagación en la planeidad permite identificarlas como una generación de distinguidas pintoras que han destacado en el medio. La muestra ha sido coordinada por el critico de arte Luis Lama quien considera que es indispensable que de una vez por todas se vuelva a dar a la pintura la importancia extraordinaria que siempre ha tenido, y que siempre habrá un camino para expresar el mundo interior a través de bastidores, caballetes y materia. Las tres artistas que integran esta muestra así permiten comprobarlo.

Para él, Magot se acerca en sus indagaciones a lo que el crítico norteamericano Clemente Greenberg (el último de los modernos) denominó abstracción post pictórica. Enormes planos de color, con inclusión de espacios liberados donde la pintura se aplica de manera más espontánea para dejar ver las bases o con la incorporación de elementos extra pictóricos como la madera, el mármol y el acero. El resultado es una extraña fusión de refinamiento y contundencia que la vuelve una de las pintoras de mayor interés en nuestro contexto.

Michelle Prazak, de quien Lama nos dice que ha radicalizado su discurso con una rigurosa pintura óptica que constituye una de las experiencias más serias que se hayan dado en el medio, presenta en su trabajo una conjunción de planos que se superponen en sutiles piezas monocromáticas o en trabajos que alcanzan la tridimensionalidad, donde los bastidores se superponen y la pintura crea ilusiones de encuentros y profundidades en una pintura de alto refinamiento.

Finalmente, Valeria Ghezzi indaga por caminos distintos a los de Magot y Prazak, ella luce más cercana a cierto automatismo surrealista que le permite extraer de su interior aquellas formas que van a poblar el espacio, sin tener una planificación previa, salvo su experiencia vital.Ese proceso la conduce a la realización de obras de extremo interés que por momentosgeneran una cercanía a sus compañeras de exposición y en otros casos la apartan para hacer una pintura orgánica, y en muchos casos narrativa, donde el anecdotario queda en buena parte en el subconsciente del espectador, pues ella, lejos de lo evidente, hace de cada cuadro un enigma que exige nuestra participación.