GALERÍA FORUM
DESDE 1974
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MIRAFLORES LIMA PERÚ
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En coincidencia precisa con un cambio epocal para el país, la renovada Galería Fórum acoge una exposición histórica: Los signos mesiánicos. Fardos y banderas en la obra de Eduardo Tokeshi (1985-2000). Con ese cargado título y bajo la curaduría de Gustavo Buntinx se ha restaurado y reunido gran parte de las obras que reiteradamente ubicaron a Tokeshi en el centro polémico de la reflexión artística sobre los graves procesos experimentados por el Perú en las dos últimas décadas. Uchuraccay, Accomarca, Tarata, incluso la reciente gesta cívica por la democracia, son algunas de las quemantes referencias creativamente reelaboradas por piezas donde la complejidad formal se ve potenciada por la sofisticación conceptual y la audacia iconográfica. El conjunto a ser exhibido incluye la totalidad de las marcantes y ya legendarias obras donde, desde 1985, Tokeshi conjuga el peso emblemático de la bandera con la densidad mítica del fardo funerario. Una imagen polisémica: momia, feto y semilla al mismo tiempo (una sola palabra quechua -malki- agrupa los tres conceptos), el fardo vincula la idea de la muerte con la de la permanencia y resurrección de una cultura reprimida. Se asocia así a la esperanza mítica del retorno de Inkarrí, el Inka-Rey decapitado cuyo cuerpo se regenera bajo la tierra a la espera del momento propicio para volver a la vida y restaurar el tiempo interrumpido de los indígenas. El Pacha-kuti, el voltear-del-mundo, la inversión simétrica del orden dado. Una presencia esperanzada y ominosa al mismo tiempo, cuya ambivalente evolución artística es también la de una sensibilidad asediada por las demandas contradictorias de una sociedad en emergencia. Originalmente motivo de escándalo y controversia, las piezas así gestadas hoy configuran una secuencia de clara importancia histórica. Así lo pone en evidencia esta muestra que además se ve excepcionalmente sustentada por un extenso y detallado estudio sobre las sucesivas y elocuentes reelaboraciones de este motivo en la obra de Tokeshi a lo largo de quince extremados años. Tal vez las más elocuentes: por el cruce de identidades que esta opción implica para un artista de extracción medio-baja y familia de origen japonés; por el elemento de polémica y consagración que alternativamente rodea cada variante; por la puntual (im)pertinencia con que en su trabajo el tema del fardo aparece -y desaparece.