GALERÍA FORUM
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De Jorge Heredia se sabe poco o casi nada. Tras un largo seguimiento no se ha podido siquiera establecer la veracidad de su existencia. Pistas confusas identifican a Jorge Heredia como un peruano que habría pasado por la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Católica sin llegar a precisar cuándo. Sin embargo, parece que las confusiones más profundas tendrían su origen en que despareció del Perú poco después. Algunos dicen que viviría en Nueva York, otros que estaría en Berlín, y aun hay gente que piensa que está en Amsterdam. El hecho es que para la mayoría del género humano se torna inencontrable y que probablemente no viva en ningún sitio. Hay referencias a una oscura exposición de Heredia en la galería Forum a inicios de los años ochenta. Luis Lama en esa época, cuando se parecía más a sí mismo, habría considerado esta exposición una de las mejores del año en Caretas. Por entonces Lama nunca mencionaba a ese parlanchín de Columbia (Nueva York) que anda engañándose con ideas torcidas de la belleza y no entiende nada de las “Iluminaciones” de Rimbaud. Precisamente, entre las anécdotas extrañas que hemos podido recoger hay una historia que quiere hacernos creer que Heredia inspirado por el viaje de Rimbaud a Abisinia se habría internado en la selva amázonica cargando de equipaje tan solo un costal de fantasías y que estaría todavía extraviado por algún lugar. Más rara aún es la historia que localiza a Heredia embriagado de luz en Manhattan, descubriendo que rebotan partículas radiantes en el espacio y arguyendo que la luz no es propiedad de nadie, que en el espacio en que circula todos somos iguales y todos tenemos los mismos derechos, haciendo una referencia porfiada a ‘mehr Licht’, últimas palabras de Goethe. Se habla de una legendaria entrevista de Jorge Villacorta en un programa de radio del desaparecido Hugo Salazar del Alcázar. Interrogado Villacorta sobre el tema dijo acordarse de la ocasión. Empero aclaró no recordar de qué se habló en la entrevista, aunque da fe que no se mencionó en lo absoluto la teoría del control de azares atribuída a Heredia. Cuando nos despedimos del crítico éste seguía hablando sobre fallas en la materia y diferentes proyecciones estadísticas dentro de la mecánica cuántica. En el año 1997, en un extraño episodio nunca aclarado del todo, una fotografía que aseguran es de Heredia ilustra el afiche de la exposición “Documentos de la Fotografía Peruana 1960/1990” del Museo de Arte de Lima. Sin embargo, cualquier referencia a Heredia es omitida de la lista de expositores en el mismo afiche, provocando la duda entre qué es más fantasmal, las imágenes o la presencia de Heredia en el evento . Un cantinero del Hackescher Markt en Berlín afirma que Heredia es habitúe de su local y que ante sus ojos habría plagiado textos de su tío František de Praga (lo cual es imposible porque murió en 1924). Cosas van, cosas vienen, parecería que Heredia está atado al suplicio de una condena ineludible en que se borran las fronteras interminables entre la ficción y la realidad, y quien sabe la historía de su tío checo sea una patraña más que nos persigue. Dicen que Mario Montalbetti lo habría visto en Amsterdam cuando visitó los Países Bajos invitado a un festival de poesía. En vano hemos buscado a Montalbetti en Arizona para que declarara, no es exagerado decir pareciera que el desierto se lo hubiera tragado. Consultado sobre el particular el columnista Mirko Lauer, amigo personal de Montalbetti, dijo no poder confirmar ni desmentir si Montalbetti alguna vez vio a Heredia en Amsterdam. De versiones encontradas hemos podido reconstruir una manifestación callejera de anarquistas en la Place Vendôme en París, donde Heredia habría aparecido cargando una pancarta que decía “el artista ha muerto, viva el arte”. Algunos de los testimonios añaden que el lema no era de Heredia, que lo había robado de una inscripción en un baño de la Capilla Sistina en Roma. Otros dicen que es una paráfrasis caprichosa de un cuento que Heredia habría escuchado por primera vez de boca de Augusto Vargas Alzamora: un hombre que caminaba por Berlín encuentra en una esquina una pinta que dice “Dios ha muerto”, firma: Nietzsche. El mismo hombre cavilante se encuentra algunas esquinas más allá con otra pinta: “Nietzsche ha muerto”, firma: Dios. Para terminar nos acercamos a la galería Forum y Claudia Polar nos quiere convencer de que no se trata de una invención, que Jorge Heredia sí existe, que vengan a ver sus trabajos a su galería. Pero las apariencias engañan, nada de lo que parece es verdad. Lo más probable es que Jorge Heredia sea la mistificación creada por algún artista ingenioso que se escuda en el anonimato para confrontarnos con la irrealidad que somos incapaces de reconocer.